23 Julio 2026 | Medellín, Antioquia | Cristin Serrano, Periodismo UCN.
En una ceremonia de ordenación pastoral, la Misión de las Islas Colombianas consagró a tres ministros para el servicio, en un acontecimiento significativo que fortalece el liderazgo pastoral y el compromiso con la misión.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día en la Misión de las Islas Colombianas vivió un momento histórico con la ordenación de los pastores Alph Edison Williams Pomare, Adolfo Enrique Díaz Moreno y Miguel Ángel Quiñones Páez, durante una ceremonia realizada el 18 de julio en la Iglesia Central de San Andrés.
Pastores de la Unión Colombiana del Norte, Misión de las Islas Colombianas y sus mentores oran e imponen las manos sobre Alph Edison Williams Pomare, Adolfo Enrique Díaz Moreno y Miguel Ángel Quiñones Páez durante la histórica ceremonia de ordenación pastoral celebrada en San Andrés.
El evento marcó un hito para el campo local, donde desde hacía cerca de catorce años no se realizaba una ceremonia de esta naturaleza. Además, por primera vez fueron ordenados todos los ministros distritales en servicio, alcanzando el 100 % del cuerpo pastoral de la misión.
Otro hecho significativo fue la ordenación de Alph Edison Williams Pomare, quien se convirtió en el primer pastor soltero ordenado en la historia de la Unión Colombiana del Norte, un precedente que refleja el reconocimiento al llamado y al compromiso ministerial, independientemente del estado civil del ministro.
El Pr. Alph Edison Williams Pomare, durante la ceremonia en sus palabras de agradecimiento, recordó cómo una grave crisis de salud fortaleció su convicción de continuar sirviendo a Dios. Tras superar varios días de hospitalización, comprendió que el Señor aún tenía un propósito para su vida y ministerio.
"Entendí que el Señor quería que siguiera en el ministerio. Acepté la elección de Dios de apartarme para servirle a Él y a su iglesia. Entiendo que el Señor no nos ve por lo que somos, sino por lo que podemos llegar a ser", expresó el Pr. Williams
La ceremonia fue presidida por el Pr. Mauricio Buitrago, secretario ministerial de la Unión Colombiana del Norte, con la participación de la administración de la Unión y de la Misión de las Islas Colombianas. Cerca de 100 personas acompañaron este acto de consagración, considerado uno de los más solemnes dentro de la Iglesia Adventista.
El Pr. Mauricio Buitrago, secretario ministerial de la Unión Colombiana del Norte, dirige el compromiso ministerial previo a la ordenación de los pastores Alph Edison Williams Pomare, Adolfo Enrique Díaz Moreno y Miguel Ángel Quiñones Páez.
"La ordenación no es un cargo, no es una posición, no es un ascenso. Es separar y confirmar a estos ministros para el sagrado ministerio, siguiendo el mandato bíblico", expresó el Pr. Mauricio Buitrago.
Un proceso de preparación y acompañamiento
La ceremonia fue el resultado de un proceso de preparación que la Iglesia Adventista desarrolla con cada candidato al ministerio ordenado. Durante el último año, los ministros fueron evaluados en áreas como doctrina bíblica, historia denominacional, Manual de la Iglesia, liderazgo pastoral, planificación estratégica y salud emocional, además de presentar sermones, realizar lecturas especializadas y completar una evaluación psicotécnica. Posteriormente, la recomendación del campo local fue estudiada y aprobada por la Junta Directiva de la Unión Colombiana del Norte.
"El liderazgo de la Iglesia es el resultado de un proceso muy ordenado y cuidadoso. No es algo casual; responde a un llamado de Dios y a un proceso de preparación y evaluación ministerial", señaló el Pr. Buitrago.
Como parte de este proceso, cada uno de los nuevos pastores contó con el acompañamiento de un mentor ministerial, figura que orientó y fortaleció su desarrollo pastoral. El Pr. Edgar Redondo acompañó al Pr. Adolfo Enrique Díaz Moreno; el Pr. Victoriano Pomare al Pr. Alph Edison Williams Pomare; y el Pr. José Quiñones al Pr. Miguel Ángel Quiñones Páez.
El Pr. Adolfo Enrique Díaz Moreno expresó palabras de gratitud y reconocimiento a Dios, su familia y la Iglesia durante la ceremonia de ordenación pastoral celebrada en San Andrés.
La presencia de estos mentores durante la ceremonia evidenció el valor del discipulado y la formación de nuevos líderes para el servicio de la Iglesia.
Un llamado al servicio fiel
Durante el mensaje principal, el Pr. Gonzalo Cardona, presidente de la Unión Colombiana del Norte, invitó a los nuevos pastores a recordar que el ministerio nace del llamado de Dios y se sostiene mediante una vida de consagración e integridad. Basado en Jeremías 1 y 1 Timoteo 3, destacó que el Señor prepara y capacita a quienes escoge para servir a su iglesia.
"Dios está buscando un pastor según su corazón. Dios los llama no porque sean buenos ni porque sean malos; los llama a pesar de quiénes son y los capacita para cumplir su misión", afirmó el Pr. Cardona.
Además, animó a los nuevos ministros a permanecer firmes en el llamado recibido, recordándoles que la mayor responsabilidad del pastor es reflejar el carácter de Cristo y servir con amor, humildad e integridad.
El Pr. Gonzalo Cardona presentó el mensaje central de la ceremonia, invitando a los nuevos ministros a ejercer un liderazgo pastoral caracterizado por la integridad, la consagración y el servicio.
Un momento de gratitud
La ceremonia estuvo marcada por momentos de profunda emoción. Los miembros de las iglesias representadas se acercaron para expresar palabras de gratitud, entregar presentes y abrazar a los nuevos pastores y sus familias.
La participación del Pr. José Quiñones fue muy significativo, ya que acompañó como mentor la ordenación de su hijo, Miguel Ángel Quiñones Páez, reflejando el legado de fe y servicio que continúa inspirando a nuevas generaciones de líderes.
Los tres nuevos pastores comparten además una trayectoria en la educación adventista, donde sirvieron como docentes, capellanes y administradores antes de responder al llamado pastoral, experiencia que hoy fortalece su ministerio en favor de la misión de la Iglesia.
Al concluir la ceremonia, la Iglesia reafirmó su compromiso con la formación de líderes espirituales preparados para servir con fidelidad, recordando que la ordenación constituye una confirmación pública del llamado de Dios y un compromiso permanente con la proclamación del evangelio y el cuidado del pueblo de Dios.







